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SERVICIOS DEL ALBERGUE PARA

PEREGRINOS

La acogida espiritual de los peregrinos

¿Y qué deseamos ofrecerles? Ante todo las monjas intentamos favorecer la experiencia cristiana, ser signo y señal que apunte a Jesucristo y, desde nuestro carisma, consideramos que es una comunidad que celebra la liturgia, la mejor forma de  estimular el crecimiento de la relación con Dios de todo el que participa.

 

La liturgia es la primera y principal escuela de oración del cristiano y el ámbito donde se despliega habitualmente la vida espiritual. En la liturgia toda la oración cristiana encuentra su fuente y su término. (CIC 1073)

 

Nosotras creemos, y así lo venimos experimentando, que la celebración litúrgica no es un mero rito extraño a la vida del peregrino sino que va dirigida a dar respuesta a su demanda de sentido a menudo buscada en otros ámbitos. En la celebración litúrgica el Espíritu transforma verdaderamente a las personas y, con su gracia, las hace disponibles para acoger el momento de la salvación.

“La Santa Madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas a la cual tienen derecho y obligación en virtud de su bautismo todo cristiano porque es la fuente primaria y necesaria de donde han de beber los fieles el espíritu verdaderamente cristiano” (SC14)

 

“Así nosotras entendemos la liturgia, más que nunca, como el principal componente de la Nueva Evangelización mediante la cual la Iglesia manifiesta al mundo a Cristo. La liturgia no es sólo un anuncio sino acción que el Espíritu realiza por la presencia del Misterio salvífico de Cristo. Encontramos en el peregrino una necesidad cada vez mayor de signos que lo introduzcan en el Misterio” (Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización del libro la Nueva Evangelización).

En la acogida a los peregrinos y juntamente con la caridad, creemos que hay una propuesta que, como comunidad monástica, debemos ofrecer. Por la misión que nos ha confiado la Iglesia, estamos llamadas a prestar especial atención y cuidado de la dimensión litúrgica, nuestra tarea más importante y específica. Queremos manifestar a todos los peregrinos lo mejor de nuestra espiritualidad.

 

¿Cómo se concreta esta participación litúrgica?

Los peregrinos pueden acudir a nuestra capilla y a la Iglesia que permanecen abiertas todo el día y disponibles para orar desde las 6,30 de la mañana hasta las 10 de la noche. Se pueden incorporar a las celebraciones con la comunidad, y de hecho lo hacen, desde los Maitines hasta el rezo final de Completas. A la Eucaristía precedida de Vísperas a las 7 de la tarde, asisten bastantes.

 

Donde más personas se reúnen con nosotras es en la oración de Completas que va seguida de la bendición el Peregrino. Se les facilita un folleto en su propio idioma para poder seguir la celebración. Disponemos de folletos en 5 idiomas. Antes de comenzar una hermana hace una breve explicación de esta oración litúrgica y de su estructura. Al terminar la Madre Abadesa imparte la  bendición acompañada de una breve reflexión sobre la peregrinación y su sentido cristiano. Estas palabras son traducidas por una monja del monasterio al inglés y al alemán.

 

Preparamos para los peregrinos dos celebraciones especiales una las primeras vísperas del día de Pentecostés y otra en la festividad de Santiago Apóstol. En ambos casos se hacen las lecturas y las preces en varios idiomas contando con una amplia participación.

 

También les invitamos a celebrar con nosotras el Triduo Pascual.  En este tiempo de Semana Santa, los peregrinos pueden seguir las diferentes procesiones que tienen lugar en la ciudad de León, algunas de las cuales tienen los pasos recogidos en nuestro monasterio.

 

Los peregrinos pueden solicitar recibir el Sacramento de la reconciliación si así lo desean y les ofrecemos el compartir  con la comunidad la Adoración ante el Santísimo que tenemos todos los jueves por la tarde.

 

4- Dificultades que tenemos

 

1- Es un albergue grande y no permite un contacto personal y pausado con cada peregrino.
 

2- Al ser León una ciudad con muchos lugares de gran valor artístico las personas emplean bastante tiempo en visitarla lo que supone un obstáculo a la participación en actividades espirituales que se organizan en el albergue.
 

3- Observamos que la motivación religiosa va disminuyendo.
 

Cuando despedimos a los peregrinos por las mañanas sentimos que les hemos acogido como nos indica San Benito en su Regla: “Con todas las atenciones de la caridad y llevándoles a orar con la comunidad (RB 53). No les podemos acompañar físicamente pero sí se ha establecido una comunión espiritual profunda con cada uno y deseamos y estamos seguras de que perciben, en su peregrinación, una presencia orante junto a ellos que les anima y les dice:  “Sigue hasta el final, no temas, adelante, arriba.”  

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